Los vampiros, como cualquier otra manifestación de la no-muerte dentro de las leyendas populares, son seres con una intensa voracidad sexual; la cual no siempre se manifiesta mediante la búsqueda de la saciedad erótica. Es decir, casi todas las actividades asociadas a los vampiros poseen un simbolismo fuertemente sexual, rasgo que les ha permitido sobrevivir en las leyendas urbanas, dejando detrás una hueste incontable de seres míticos olvidados.
El vampiro literario seduce, somete, y luego se alimenta. El orden es más o menos el mismo en toda la literatura vampírica; y allí reside la fórmula de su éxito. El vampiro masculino somete de tal modo a sus víctimas, que casi siempre da la impresión de que son ellas las que se entregan felizmente. Nunca hay violencia, ni asaltos en contra de la voluntad, sino una especie de danza de seducción que concluye con una entrega total. Aquí encontramos el primer símbolo sexual en la cultura vampírica: el sometimiento.
El abandono absoluto de la mujer ante los embates persuasivos del vampiro debe verse como una máscara del sexo. Entregar la propia vida es una especie de sublimación del acto sexual, especialmente dentro de esa inabarcable abstracción que es la mente femenina. Nos explicamos:
La cuestión es sencilla y efectiva dentro del simbolismo, pero pueril y abstrusa cuando tratamos de conceptualizarla; en todo caso, el símbolo puede reducirse a la siguiente fórmula: en el acto sexual, es la mujer la que se abandona, no hablamos aquí de sometimiento, sino de abandono, de confianza. La mujer que se entrega sexualmente está otorgando un don, permite al hombre acceder a las delicias de su cuerpo sin ofrecer resistencia, siempre y cuando el hombre haya cumplido ciertos pasos relacionados al cortejo, el cual es, en el hombre, un sinónimo de “conquista”, y para la mujer de “descubrimiento”. El hombre busca conquistar, busca someter, doblegar las resistencias femeninas. El vampiro, como espejo del hombre, actúa de la misma manera: se alimenta de la víctima sólo cuando ésta yace subyugada ante él. Nunca antes.
El abandono absoluto de la mujer ante los embates persuasivos del vampiro debe verse como una máscara del sexo. Entregar la propia vida es una especie de sublimación del acto sexual, especialmente dentro de esa inabarcable abstracción que es la mente femenina. Nos explicamos:
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Hair: newwww *Milk* Hair~Santana SOONSIKI
Bodysuit: G495 wilfire GRAVES
Sandals: newww Salvadori - Charcoal Patent Leather Sandals Salvatori
Accesories
Cuff: ~subOrdination~ by Soedara Rogue Cuffs SOEDARA
Crow: newwww LadyCrow :: EXTRA CROWS The Fantasy Gatcha
Pose: ::Axix:: LadyCrow Axix



